Las dificultades en España han llevado a las empresas españolas a volverse hacia el exterior, especialmente a Latinoamérica, donde el crecimiento económico está permitiendo a gigantes como Telefónica o el banco Santander sortear mal que bien la crisis en nuestro país. Ahora es el momento de que esta opción se la planteen las PYMES.
Inversión extranjera directa e internacionalización de las empresas españolas en Latinoamérica
Las inversiones extranjeras directas (IED) pueden clasificarse según la estrategia o motivación principal del inversionista. En general, las empresas buscan en terceros países la posibilidad de explotar recursos naturales, acceder a mercados locales o regionales, producir a bajos costos para exportar a terceros países o tener acceso a los activos estratégicos, como conocimiento, tecnología avanzada y mano de obra calificada (Dunning, 1992).
Tradicionalmente, América Latina ha recibido inversiones extranjeras en busca de mercados, de recursos naturales y de eficiencia, es decir, de producción con bajos costos para exportar a terceros países. Mientras que las inversiones en busca de mercados se han destinado a toda la región (y en el caso de las manufacturas en particular a los grandes mercados), las inversiones en busca de recursos naturales se han concentrado especialmente en América del Sur, mientras que aquellas cuyo objetivo es la eficiencia se han concentrado en México y la Cuenca del Caribe. Aunque, algunas empresas han establecido centros de excelencia mundiales de servicios o tecnología en la región, esta no ha sido un destino importante de inversiones en busca de activos estratégicos.
Una característica fundamental que distingue al área geográfica latinoamericana de otras en crecimiento, como la asiática, es la facilidad y la rapidez para decidir y realizar inversiones dada la mínima distancia cultural existente debido al idioma común. Esta proximidad lingüística y cultural es clave para establecer rápidamente los mecanismos organizativos para la gestión y control de las filiales. Además, la ventaja derivada del idioma, dada la inmediatez y proximidad que confiere como vínculo lingüístico común, facilitada una enorme “ventaja competitiva”, ya que permite la transferencia de conocimientos, productos, tecnología y técnicas empresariales de manera rápida y eficiente.
En un clima económico internacional favorable, los países latinoamericanos han mejorado mucho sus sistemas políticos y la seguridad jurídica, fundamental para el establecimiento de empresas extranjeras. Junto con la democratización y estabilización del clima político, los amplios programas emprendidos de reformas estructurales tras la aplicación del Consenso de Washington (Casilda, 2005), los bajos costes laborales, la eliminación de los principales obstáculos a la inversión extranjera directa, la política desreguladora y de privatizaciones, y los acuerdos de integración regional (entre los que destaca la creación del MERCOSUR, el NAFTA (North American Free Trade Agreement) y el APEC (Asia Pacific Economic Cooperation Council), en el que participan Chile y México) constituyeron factores determinantes del regreso de la Inversión Extranjera Directa a Latinoamérica en los años noventa.
Un tercer factor, decisivo en tiempos de caída del consumo en el mercado español como el actual, como consecuencia de la crisis, lo representa un mercado próximo a los 500 millones de habitantes, con un fuerte desarrollo demográfico y una creciente capacidad adquisitiva, que ofrece una solución a la extrema saturación de los mercados españoles.
Esto factor, unido al recurrente aumento de los stocks de capital y de productividad, y la alta tasa de crecimiento económico en la región, son fundamentales para considerar seriamente las oportunidades de negocio que los países latinoamericanos ofrecen a las empresas españolas que opten por la internacionalización como estrategia de supervivencia y de crecimiento.
Crecimiento económico en Latinoamérica
Las inversiones españolas en la región han aumentado de 574 millones de euros en 2010 a 3.205 millones en 2011. La alta tasa de crecimiento en Latinoamérica está permitiendo a las grandes corporaciones asentadas en esa región mantener sus beneficios, especialmente en países como Brasil, para el que se augura un crecimiento del 3,5% este año, o México, que podría crecer entre un 3,8% y un 4,8%, frente a la economía española, que podría crecer menos de lo previsto en 2011.
"Brasil está siendo una salida, y Latinoamérica, en general. Para España es muy fácil exportar allí, porque no sólo se cumplen las condiciones económicas sino también las condiciones sociales: mismo idioma, misma cultura", explica David Navarro, analista de la sociedad Inversis.
"Telefónica, Santander, BBVA, Repsol e Inditex incorporan entre un 70 y un 75% de sus ingresos fuera de España. Si tenemos en cuenta que estas cinco empresas suponen más del 50% de la ponderación del Ibex-35 (principal índice de la Bolsa de Madrid) y que de ese 50% más de tres cuartos proceden de fuera de España, tenemos una idea de que el Ibex debe mucho de sus puntos a las actividades de las empresas fuera de España y en concreto en Sudamérica", dijo Daniel Pingarrón, estratega de la sociedad IG Markets.
"La brillante evolución del negocio en Brasil permite consolidar nuestro liderazgo en un mercado que no tardará en convertirse en la principal fuente de ingresos de Telefónica", decía en julio pasado el presidente de la compañía, César Alierta, al presentar los resultados del primer semestre del año.
En los primeros seis meses del año 2010, Latinoamérica aportó el 46% de los ingresos de Telefónica, que ascendieron a 30.886 millones de euros, de la misma manera que ocurrió con el primer banco español, Santander, que obtuvo un beneficio neto de 3.501 millones de euros en el primer semestre, un 44% del cual procedió de sus actividades en América Latina. Lo mismo se puede decir del Banco Bilbao Vizcaya Argentaria (BBVA), o de las grandes empresas constructoras.
Las relaciones comerciales entre Colombia y España parecen estar pasando por su mejor momento. Hasta agosto del año 2010 se habían movilizado 264.000 millones de euros con la comercialización de diferentes productos y servicios, entre ambas naciones.
Por otro lado, el Banco Central de Argentina prevé que el crecimiento económico del país se ubique en torno al 9 por ciento en el 2011, por encima del 8,3 por ciento que ha estimado el Gobierno. La tercera economía de América Latina ha crecido con fuerza estimulada por un fuerte consumo, vigorosas exportaciones de granos y una sólida producción industrial, encabezada por las ventas de autos a su principal socio comercial Brasil. “La demanda interna sigue sosteniendo el aumento de la actividad económica local”, dijo el Informe de Inflación del cuarto trimestre del 2011 de la institución monetaria, “El consumo privado se mantiene como el principal motor del avance económico”, agregó.
El año pasado la economía argentina creció un 9,2 por ciento y el Gobierno de la presidenta Cristina Fernández, quien fue reelegida el 23 de octubre para un segundo mandato, ha estimado que se expandirá un 8,3 por ciento este año y un 5,1 por ciento en 2012. El banco central dijo que se espera que para el próximo año el crecimiento económico “continúe en expansión pero a tasas más moderadas, ante la expectativa de un débil aumento de la actividad económica internacional”.








