Los inversores engañados de Gowex, Nueva Rumasa y Pescanova

Los inversores engañados de Gowex, Nueva Rumasa y Pescanova

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Los inversores engañados de Gowex, Nueva Rumasa y PescanovaLos inversores de Gowex, Nueva Rumasa y Pescanova se sienten engañados y continúan luchando para que se haga Justicia. Y es que las tres empresas involucradas, a pesar de competir en diferentes sectores, comparten algo en común: las tremendas irregularidades que cometieron ante los accionistas y los ahorradores que depositaron en ellas su confianza y sus ahorros.

Uno de los principales problemas se encuentra en el hecho de que los controles, en principio diseñados para proteger a los inversores, fueron insuficientes a la hora de evitar que las citadas compañías asestasen un colosal varapalo a todos los afectados.

Los casos permanecen en la Audiencia Nacional, en una suerte de limbo administrativo que más tarde o más temprano, necesariamente, por fuerza, verá la luz.

Gowex

La presunta corrupción en las cuentas de la empresa del “Wifi Gratis” es la más reciente de las tres. Todo empezó el 1 de Julio de 2014, tras el demoledor informe de la auditora Gotham City, que alertaba del escándalo, destapando un sinfín de sociedades pantalla, contratos presuntamente ficticios, y cuentas bancarias en paraísos fiscales donde los directivos podrían ocultar millones de euros.

Miles de inversores de buena fe creyeron en la empresa capitaneada por Jenaro García, empresa que por aquel entonces era la niña bonita del MAB, y que había instalado wifi en varias ciudades. Sus cuentas, aparentemente, eran brillantes y seducían incluso al mercado internacional y a los inversores más avezados.

Uno de estos inversores señala:

“Pocos días antes de que estallase el escándalo vendí todas las acciones de otras empresas que poseía y las invertí en Gowex; mi confianza era ciega y al principio había invertido 95.000 euros, pero, como las acciones seguían cotizando tras el informe de Gotham, invertí otros 20.000. Lo que me indigna es que todo eso haya pasado en un país en el que supuestamente hay unas garantías, una seguridad jurídica, dentro de la Unión Europea, con un mercado regulado y supervisado. El MAB es fundamental para fomentar la financiación de empresas que están creciendo y Gowex era la firma de mayor envergadura”.

Los especialistas hacen hincapié en que hay que cambiar, entre otros, el funcionamiento de las auditorías.

Nueva Rumasa

En la “trampa” de los pagarés de Nueva Rumasa cayeron todo tipo de inversores, como por ejemplo el exdirectivo de una conocida petrolera con residencia en Castelldefels, y que perdió nada menos que 50.000 euros, aunque con esperanzas todavía de poder recuperarlos una vez que los Juzgados se desatasquen.

El entramado societario de Nueva Rumasa surgió de las cenizas de la antigua Rumasa, el holding empresarial que el Estado, con Miguel Boyer a la cabeza, expropió a José María Ruiz-Mateos en 1983.

Como se sabe, en el año 2011 las diez empresas más importantes del grupo entraron en concurso de acreedores, para posteriormente pasar al estado de quiebra unos meses después.

En palabras del propio exdirectivo:

“Invertí fascinado por el personaje; Ruiz-Mateos fue víctima de una persecución injusta. Intentó financiarse después de que los bancos le dieron la espalda. En 20 años su compañía nunca tuvo problemas: ni una huelga, ni ningún tipo de escándalo. Me parecía solvente, estoy seguro de que los responsables de todo lo que pasó son sus hijos y sus nietos”. Según este inversor, “la principal causa del fraude, una estafa institucional, debida al hecho de que la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) permitiese la emisión de bonos de una compañía que en realidad estaba en esas condiciones”.

No obstante, conviene hacer una salvedad: a diferencia de los valores de Gowex, los pagarés de Nueva Rumasa no podían cotizar en los mercados, salvedad sobre la que el regulador bursátil sí avisó en repetidas ocasiones.

Pescanova

A los casos de Gowex y Nueva Rumasa habría que sumar el “Caso Pescanova”. El 9 de julio de 2013 la auditora KPMG envió un informe a la CNMV en el que evidenciaba la sistemática alteración de las cuentas de la pesquera, perpetrada de forma consciente durante años”.

Un inversor vigués señala:

“Quise apostar por una firma gallega, que vende comida, un negocio que me parecía seguro. Me engañaron los tonos triunfalistas de las juntas de accionistas a las que asistí, siempre se alababan los resultados de la compañía. Nunca pensé que una empresa así pudiese quebrar. ¿Qué hace la CNMV en este caso? ¿Cómo se puede permitir que se realicen auditorias como la de Pescanova? En todo lo que ha pasado hay seguramente una responsabilidad del Estado”.

Paralelismos entre las tres empresas

Los paralelismos entre las tres empresas serían, al menos, un Consejo de Administración cuasi-familiar poco o nada diversificado; cifras de negocio que no se correspondían con las dimensiones de su sector; y, en los casos de Gowex y Pescanova, una baja capitalización bursátil (recordemos que Nueva Rumasa no cotizaba).

Además, en los tres casos parece evidenciado que los supervisores fueron incapaces de detectar las irregularidades; asimismo, tampoco parece que las auditoras asociadas dieran en su día una correcta valoración a la hora de analizar los riesgos que asumían los inversores al depositar su confianza ni en Gowex, ni en Nueva Rumasa, ni, por descontado, en Pescanova.