El Compliance en la Unión Europea. Yvancos Abogados.

El Compliance en la Unión Europea

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Tras la reforma del artículo 31 del Código Penal en 2015 (“en los supuestos previstos por el Código, las persona jurídicas serán penalmente responsables”), el Compliance, plenamente consolidado en la Unión Europea, empezó a introducirse con fuerza también en la filosofía de la empresa española.

Sin embargo el verdadero origen hay que buscarlo en los Estados Unidos, pues la incorporación del término en el viejo continente no llegó hasta que no salieron a la luz escándalos tan notorios como el caso Siemens.

A partir de ahí, las empresas europeas (especialmente las grandes) decidieron implantar un sistema de Compliance basado en dos pilares fundamentales:

1. Respeto por la normativa, especialmente en materia de competencia.

Esta rama del Compliance fundamentalmente lo que persigue es un escrupuloso cumplimiento de la normativa a todos los niveles (local, autonómico, nacional y comunitario), sobre todo para evitar sentencias condenatorias, multas o sanciones.

2. Ética Empresarial

También la ética empresarial entra dentro del Compliance, por ejemplo, con la creación de mecanismos destinados a erradicar los casos de corrupción, como sobornos y delitos asociados (blanqueo de capitales, “mordidas”, evasión de impuestos…).

Se trata no sólo de acabar con las prácticas delictivas, sino también de prohibir determinadas conductas que, aunque en muchos casos no sean constitutivas de delito, sí pueden ser éticamente reprobables.

Sin duda estamos hablando de un tema medular que merece ser tratado seriamente. Así, a modo de recordatorio, conviene subrayar que firmas tan prestigiosas como Arthur Andersen llegaron a desaparecer por causa de sus malas prácticas (La Comisión de Bolsa y Valores​​ de Estados Unidos actuó contundentemente).

A modo de conclusión, cuando tengamos la tentación de creer que la regulación y el Compliance no afectan a nuestra empresa, detengámonos un momento a pensar en el hecho de que la responsabilidad penal es exigible a todas las compañías (grandes, medianas y pequeñas), por lo que el incumplimiento de la norma es un riesgo que, como administradores diligentes, debemos minimizar.

De ahí que el establecimiento de políticas de gestión de riesgos y modelos de prevención de Delitos no sean aspectos secundarios para una empresa, sino una prioridad máxima de control que debe servir como guía a la hora de fijar una buena cultura empresarial.

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