La Autofinanciación en la Empresa

La Autofinanciación en la Empresa

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La Autofinanciación en la Empresa
La Autofinanciación en la Empresa

Es muy rica la gama de conceptos elaborados por las diferentes corrientes de pensamiento acerca del término autofinanciación. Desde el punto de vista semántico, el término indica que la empresa se financia con recursos generados por ella misma; estos recursos se apartan para atender contingencias futuras, en lugar de destinarse a otros fines.

De manera genérica, autofinanciación es la creación de nuevos recursos financieros en el seno de la unidad económica de explotación, es decir, los recursos permanecen dentro de la explotación.

Abad alude a la autofinanciación como aquellos ingresos obtenidos por la empresa y no repartidos; indica que es una especie de instrumento de medida de la prosperidad de la empresa; que puede concebirse definitiva o provisionalmente, según se haya producido una materialización definitiva de las reservas constituidas, o los fondos sean aplicados provisionalmente al activo. En caso de que se materialice definitivamente, podemos distinguir tres posibles atenciones:

  • A aumentar el capital de la sociedad.
  • A constituir algunas de las reservas antes mencionadas.
  • A constituir un fondo de amortización de los activos, que posibilite su sustitución cuando se produzca el agotamiento de su vida activa o la obsolescencia.

Para G. Defossé la autofinanciación es el conjunto de medios que no proceden ni de aportaciones de los socios ni de un aumento del endeudamiento, sino que son los que la empresa genera por sí misma. Para García Echevarría debe considerarse la autofinanciación como el proceso de formación de capital propio dentro de la misma empresa mediante la no distribución de beneficios. Goffin sostiene que la autofinanciación de la empresa es un periodo donde el beneficio generado por la misma no se distribuye.

Cuervo, por su parte, ha realizado un análisis de los diferentes alcances del término autofinanciación según clásicos del tema; destacan en este sentido:

  • Gutenberg: para el que la autofinanciación significa no distribución de los beneficios, que quedan en la empresa en forma de reservas contabilizadas u ocultas.
  • Lassègue: quien sostiene que, desde una óptica ideal, no puede hablarse más que de autofinanciación neta, ya que las amortizaciones y las provisiones en la medida en mantienen intacto el capital, no constituyen autofinancición.
  • Brochier: para el que la autofinanciación es la inversión en una empresa de los capitales extraídos sobre los beneficios realizados por ella misma.
  • Depallens: Que estima que cuando una empresa realiza sus beneficios, dichos beneficios no son generalmente distribuidos en su totalidad. Una parte de éstos permanece en el interior de la empresa y constituye una autofinanciación por enriquecimiento, también llamada autofinanciación neta.

En la esencia de estos conceptos hay muchas identidades, pero también algunos matices que pueden originar confusión a la hora de tener la idea nítida del significado del término. Por ello, se ofrece la agrupación con que el propio Cuervo resume la tipología de conceptos:

  • Según se identifique autofinanciación como el importe de los beneficios retenidos en la empresa. Ello plantea problemas colaterales pues, como se sabe, el término beneficio tiene muchas acepciones y alcances en la práctica de la empresa; respecto a las amortizaciones, no hay unanimidad sobre si deben o no incluirse en la autofinanciación, etc..
  • Según se entienda, con Depallens, que la autofinanciación es un proceso a través del cual la empresa genera en sí misma los recursos financieros que más tarde invierte. Podría incluirse en este segmento los que sostienen que la autofinanciación global comprende a dos categorías; la autofinanciación de enriquecimiento y la autofinanciación de mantenimiento. La primera comprende a las reservas, previsiones y los excesos, de las cuotas de amortización sobre los valores de la depreciación real. En la segunda, estarían las amortizaciones y las provisiones de una cierta duración.
  • Atendiendo al concepto de Cash-flow, la autofinanciación global es igual al cash-flow neto menos los beneficios distribuidos.

Suárez, por su parte, matiza que la autofinanciación está formada por beneficios retenidos procedentes de las distintas cuentas de reservas que suponen, efectivamente, una variación del neto patrimonial por el mismo importe, que podría ser utilizada por la empresa en cualquier omento.

A modo de resumen, hay una serie de rasgos generales que permiten concluir que la autofinanciación es el conjunto de recursos generados en el interior de la empresa como consecuencia de su normal explotación; con una cierta permanencia, y que revisten el carácter externo de reservas, previsiones, amortizaciones y las provisiones que tenga una cierta duración. El propio Cuervo completa la definición agregando que si a lo anterior se unen las plusvalías por cesiones y los beneficios extraordinarios y ajenos a la explotación, llegaríamos al concepto más general de financiación interna en la empresa.

Se supera con ello la polémica existente sobre los matices de la expresión autofinanciación, que en alguna corriente de pensamiento se desagrega en dos bloques; la de enriquecimiento, que tiene su fiel reflejo en las reservas, cualquiera que sea el origen y denominación de las mismas, y la de mantenimiento, que encuentra en los fondos de amortización del inmovilizado su más válida expresión (prescindiendo del carácter de estos fondos).