Defcon 1 para Abengoa

Defcon 1 para Abengoa

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Defcon 1 para AbengoaLa CNMV anda preocupada, y no es para menos: los días pasan y el caso Abengoa se dirige inexorablemente hacia el precipicio, camino de convertirse en una réplica aumentada de lo que ya ocurriera en su día con el caso Pescanova.

Para evitar más sustos de los necesarios, nuestro máximo organismo supervisor en lo que al mercado de valores se refiere, está realizando una auditoría especial —dirigida por Eduardo Manso—, auditoría donde, según El Confidencial, se evidenciaría la dramática situación que vive la compañía.

Sin embargo, a pesar de las evidentes analogías con lo vivido hace tres años con Pescanova, existe una diferencia de peso entre ambos casos: la deuda de Abengoa podría ser diez veces superior a la de la pesquera gallega.

Además, la estructura societaria de la andaluza es ciertamente mucho más compleja, con cientos de empresas subsidiarias que lo único que consiguen es proyectar un aura de opacidad que, en el mejor de los escenarios, ahuyenta a aquellos inversores que, quien sabe, tal vez podrían reflotar la compañía. En este último sentido, fuentes cercanas al Ministerio de Economía señalan que el Ministro Luis de Guindos estaría dedicando sus últimos días en el Gobierno a dicho empeño.

Los bancos no quieren exponerse más

Los bancos, con Ana Patricia Botín a la cabeza, se resisten a incrementar su riesgo con la energética. No obstante, quizás debido a las presiones, parece que van a facilitar un poco de efectivo para que la empresa pague las nóminas de los trabajadores. La otra parte —Abengoa— ofrecería a cambio las acciones de la filial en Estados Unidos: Abengoa Yield, una garantía colateral que serviría para evitar un colapso financiero en las próximas semanas.

Pero que nadie se lleve a engaño: hasta el más optimista sabe que vender las joyas de la abuela no resolverá la situación. El compromiso pasa por construir un plan de negocio serio y realista, que necesariamente implicará recortes de actividades, ajustes de plantilla, conversiones de deuda por acciones (conversiones que necesitarán de la aquiescencia por parte de los acreedores), además de una lógica venta de activos que facilite la recapitalización de la empresa en un contexto razonablemente creíble.

Y es que el tiempo para Abengoa no es infinito: el plan de viabilidad deberá ser presentado antes de Febrero de 2016, según apunta la hoja de ruta conjuntamente elaborada por el banco de inversión Lazard y la consultora Álvarez & Marsal.

Por su parte, las entidades bancarias cuentan con el asesoramiento de la auditora KPMG, quien lleva más de dos meses preparando el informe de situación a petición de la propia Abengoa.

En el supuesto de que se llegue a un acuerdo firme en el plazo de un mes, y teniendo en cuenta que los bancos buscarán preservar sus intereses por encima de cualquier otro fin, no se descarta que la empresa pueda solicitar el concurso de acreedores como mecanismo de protección. A corto plazo la suspensión de pagos parece descartada, al menos hasta finales de año, dado que nadie está en condiciones de asumir nuevas provisiones dentro del presente ejercicio.

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