Un juzgado de Burgos acusa de “tramposo” al Santander por la colocación de bonos estructurados

Un juzgado de Burgos acusa de “tramposo” al Santander por la colocación de bonos estructurados

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Un juzgado de Burgos acusa de “tramposo” al Santander por la colocación de bonos estructuradosEl Banco Santander tendrá que devolver 338.215,93 € a un matrimonio que regentaba una carnicería en un pueblo de Burgos por la colocación de bonos estructurados. En la Sentencia se pone así en cuestión la calificación del test de idoneidad, un test que consideraba a los inversores como “dinámicos”.

Concretamente, en esta ocasión ha sido el juzgado de Instrucción nº 1 de Burgos, quien ha anulado la colocación de 660.000 euros en bonos estructurados de Banif (hoy Santander). El Fallo, con fecha 29 de febrero de 2016, obliga al banco a devolver 338.215,93 euros de minusvalías.

Asimismo, el Juez considera que el banco no informó adecuadamente de los riesgos del producto ni de la posibilidad de perder la inversión:

“No actuó con la diligencia, transparencia y lealtad debida.”

Se incide, entre otros, en que no se entregó folleto informativo ni se realizaron escenarios posibles haciendo hincapié en la posibilidad de pérdidas:

“Se faltó a un deber de información sobre riesgos, circunstancias y operadores que son esenciales, según la reciente Sentencia del Supremo del 3 de Febrero de 2016.

Según el Juez, “la argumentación del Santander resulta tramposa, porque habría que analizar la totalidad de posiciones en Banif durante la vigencia de los bonos ”. En dicho período ((Mayo 2007 y Enero 2008)  la inversión total fue cercana al millón de euros y las pérdidas de 340.000.

Los bonos fueron adquiridos entre Mayo de 2007 y Enero de 2008, en pleno descenso de su cotización por la desconfianza generada tras el anuncio de compra del ABN Amro. En Abril de 2007 cotizaba a 30€, pasando a 18€ en el mes de Noviembre; posteriormente, Jn junio de 2008, a 12,5€ y, finalmente, el 26 de septiembre de 2008, acabaron desplomándose hasta los 2,2€, motivo que a la postre provocaría la intervención.

Para el Magistrado lo que en definitiva hay que examinar es si el banco actuó bajo los criterios de prudencia y diligencia debidas. Ni mucho menos, sus recomendaciones “no fueron recomendaciones diligentes y prudentes”. La Sentencia concluye que aunque el matrimonio tenía una situación financiera holgada, “carecían de los conocimientos financieros adecuados, sólo contaban con estudios básicos”.

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