¿Qué es un concurso de acreedores?

¿Qué es un concurso de acreedores?

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¿Qué es un concurso de acreedores?En España el concurso de acreedores es una fórmula que la Ley tiene prevista para ayudar a las empresas y/o personas físicas con dificultades a la hora de hacer frente a sus pagos. Se puede decir que es el último recurso que tiene una empresa cuando su situación financiera es tan delicada que ya no puede pagar su deuda. En este tipo de situaciones es posible solicitar el concurso. A continuación un Juez intervendrá en el caso nombrando un administrador que negociará con las partes la forma de afrontar las deudas pendientes.

¿Cómo funciona?

Para acceder al concurso es necesario cumplir una serie de requisitos recogidos en la Ley Concursal 22/2003, modificada en los últimos años por el Real Decreto Ley 3/2009 y 38/2011.

Para solicitarlo es necesario que exista un verdadero estado de insolvencia debidamente justificado, es decir, para poder ser declarado concursado no basta con dejar de pagar unos cuantos recibos o tener un problema de liquidez puntual que impida afrontar el pago de deudas.

Dicha insolvencia puede ser actual o que vaya a producirse en un futuro próximo de forma inexorable y previsible. En cualquiera de los casos, deberemos demostrar la situación de insolvencia ante el Juzgado encargado del concurso:

La solicitud de concurso de acreedores se presenta ante los Juzgados de lo Mercantil de la provincia donde tenga su domicilio el deudor. Es requisito indispensable la asistencia de abogado y procurador.
 ¿Cómo puede ser la solicitud?

La solicitud (ante un Juzgado de lo Mercantil) puede ser:

  • Voluntaria: cuando el concurso es presentado por el propio deudor (empresa o persona), decimos que el concurso es voluntario.
  • Forzosa: decimos que el concurso es necesario si nace del requerimiento por parte de un acreedor o uno de los socios.

Un Juez tramitará la solicitud del concurso y decidirá si se aprueba o no.

¿Qué sucede una vez que el concurso es aprobado?

En caso de que el Juez decrete la entrada en concurso de acreedores, éste se hace público a través del Boletín Oficial del Estado y, a partir de la fecha de publicación, se abre un plazo en el que los acreedores tienen que presentar en el Juzgado la relación de deudas que el concursado mantiene con ellos, siempre acompañados de justificantes de las mismas. Una vez cerrado el plazo de presentación de deudas, el Juez determina cuáles se admiten y cuáles no, rechazando aquéllas que no procedan por defectos de forma o que no queden debidamente justificadas, De este modo se definirá la deuda que entra en juego.

Asimismo, en los concursos el Juez nombra un administrador, que es la persona que se encargará de negociar la deuda con los proveedores, con el objetivo de alcanzar acuerdos para poder pagar en el mejor plazo posible y acordar reducciones o quitas en la cantidad adeudada.

En caso de éxito, ¿quién cobra primero?
  1. Los trabajadores.
  2. Las administradores públicas.
  3. Las entidades financieras.
  4. Los proveedores.
¿Cuánto dura el proceso?

La negociación es limitada y no puede extenderse indefinidamente en el tiempo.

No obstante, su duración depende del estado de salud de cada empresa. Normalmente, los administradores suelen tardar entre dos y tres meses en emitir su informe de situación de la compañía.

Al cabo de varios meses, llega el momento de decidir si la empresa se liquida, cuando no tiene solución, o si se establece un convenio que saque la empresa adelante. En el acuerdo se firmará un plan para el pago de la deuda a lo largo de los plazos pactados.

¿Qué sucede tras el concurso de acreedores?

El concursado tiene la posibilidad de proseguir con su actividad, siempre que atienda los pagos previstos en el convenio. Tras la fase del concurso muchos negocios salen adelante, y, poco a poco, van pagando lo adeudado, siendo su perspectiva razonablemente halagüeña.

Pero que nadie se llame a engaño: existe otra cara de la moneda en la que, en ocasiones, no queda más remedio que liquidar la empresa. Aunque la palabra «quiebra» sea muy contundente, hay que saber asumir la parte de riesgo que conlleva emprender un negocio, especialmente cuando surgen imprevistos o, simplemente, cuando el plan de negocio no sale como uno esperaba.

En todo caso nunca hay que desanimarse: muchos emprendedores de fama mundial han montado empresas que han quebrado; es algo que puede ocurrir. Lo importante es tener claro que, acabe como acabe, el concurso de acreedores no es el fin del mundo.

Ventajas del concurso de acreedores para el deudor
  1. La solicitud puede servir para paralizar ejecuciones judiciales contra los bienes y activos de la empresa. En otras palabras: no podrán iniciarse ejecuciones judiciales ni extrajudiciales, ni seguirse apremios administrativos o tributarios contra el patrimonio de la empresa que ha solicitado el concurso. En el caso de que el solicitante sea un particular, también existe la posibilidad de paralizar ejecuciones, como por ejemplo las relacionadas con préstamos monetarios; es decir, con la solicitud del concurso se puede impedir en un primer momento que la entidad financiera solicite el embargo de nuestra vivienda para cobrarse el importe de la hipoteca a la que no hayamos podido hacer frente, con sujeción a determinados requisitos previstos en la ley.
  2. Se suspenden los intereses generados por los préstamos.
  3. Existe la posibilidad de lograr un convenio a través del Juzgado Mercantil en virtud del cual nuestras deudas pueden quedar reducidas a través de quitas, y/o que dichas deudas se aplacen (esperas).
Ventajas del concurso de acreedores para el acreedor
  1. El acreedor que lo solicite tendrá cierto privilegio con respecto de los demás acreedores, pudiendo cobrar un 25% del total de su crédito más que el resto de ellos.
  2. En determinados casos, el acreedor tendrá la posibilidad de cobrar sus créditos acudiendo incluso a los bienes personales de los administradores de la empresa insolvente, en caso de que los activos de la sociedad resulten insuficientes.
  3. Por otra parte, el deudor tendrá el deber de consignar ante el Juzgado el importe del crédito vencido de aquellos acreedores que hayan solicitado el concurso.


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