El riesgo económico y financiero en la firma

El riesgo económico y financiero en la firma

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El Riesgo Económico y Financiero en la Firma
El Riesgo Económico y Financiero en la Firma

A la hora de tomar una decisión de inversión y las implicaciones que pueden derivarse del proceso de asunción de deudas, resulta conveniente hacer una distinción entre el riesgo económico y el riesgo financiero que dicha decisión conlleva. Y es que, a menudo, riesgo económico y riesgo financiero se toman como conceptos idénticos cuando, en realidad, no lo son.

El riesgo económico es aquel al que está sometida la empresa a largo plazo como consecuencia de un eventual cambio de sus parámetros fundamentales. El riesgo financiero, por su parte, se deriva de la estructura del endeudamiento de la firma y se presenta ante un eventual incumplimiento de las obligaciones consiguientes.

Por tanto, así como el riesgo económico es independiente de la estructura financiera, el riesgo financiero, por el contrario, vendrá asociado irrevocablemente a la composición y condiciones de los fondos ajenos en la forma en que a continuación veremos:

Si una empresa toma dinero a crédito, a partir de ese momento asume riesgo financiero. ¿Por qué? Pues porque necesita devolver, en plazos y formas determinadas, no sólo el principal del mismo sino los intereses y demás gastos que se hayan devengado en la operación. El cumplimiento de este compromiso sólo puede hacerse si se están generando los recursos necesarios para atender a estos pagos, que, por otra parte, van reduciendo el valor añadido que va creando la empresa y, consiguientemente, las expectativas de utilidad que pueden esperar los tenedores de su capital. Llegados a una situación límite de endeudamiento excesivo, comprometeríamos la posible distribución de beneficios y la propia supervivencia de sociedad.

LA INSOLVENCIA DE LA FIRMA

Enlazando con lo anterior, cuando una empresa aumenta el volumen de sus deudas, las cargas financieras por interés y devolución del principal también aumentan, siendo, en este caso, mayor la probabilidad de que en un momento determinado no pueda hacerse frente al pago de dichas cargas.

Este aumento de las deudas compromete seriamente las expectativas de beneficio (también las expectativas de beneficio de los accionistas) y sitúa a la empresa ante una mayor probabilidad de insolvencia.

Estas consideraciones también son extensibles a los países. Tomando como ejemplo el caso de España vemos como, según los datos facilitados por el Banco de España, los pasivos en circulación han aumentado en menos de tres años en más de 500.000 millones de euros (concretamente desde el primer trimestre del año doce al tercer trimestre del año catorce). Este volumen de deuda, descontrolada y fuera de los límites de las posibilidades de respuesta interna, arriesga la solvencia de la nación y el futuro de las generaciones venideras.

 



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